La jovencita iba a aprender a cocinar, pero la maestra tenía ganas de comerse un coño y que se lo coman a ella. La putita nunca dijo que no


  • Descripción

Esta jovencita había ido a la casa de esa mujer para aprender un poco de cocina y es que incluso pago para ello. Todo iba perfecto hasta que la rubia se va al baño y cuando vuelve estaba desnuda, la zorra no entendía nada, pero le estaba gustando lo que veía. La maestra se le confeso a la alumna, le dijo que tenía muchas ganas de chuparle su coño y jugar un rato con sus dedos ahí adentro. La joven se quedó sorprendida pero no hizo más que quitarse la ropa y empezaron a pasarla bien en el medio de la cocina, hasta que decidieron ir hasta la cama y terminar de la mejor manera lo que habían empezado en la otra habitación, un par de zorras calientes.


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